jueves, 8 de julio de 2010

No intentes enterrar el dolor:se extenderá a través de la tierra,bajo tus pies;se filtrará en el agua que hayas de beber y te envenenará la sangre.Las heridas se cierran,pero siempre quedan cicatrices más o menos visibles que volverán a molestar cuando cambie de tiempo,recordándote en la piel su existencia,y con ella el golpe que las originó.Y el recuerdo de golpe afectará a decisiones futuras,creará miedos inútiles y tristezas arrastradas,y tu crecerás como una criatura apagada y cobarde.¿Para que huir y dejar atrás la ciudad donde caíste?¿Por la vana esperanza de que en otro lugar,en un clima benigno,ya no te dolerán las cicatrices y beberás un agua más limpia?A tu alrededor se alzarán las mismas ruinas de tu vida,porque allá donde vayas llevaras la ciudad contigo.No hay tierra ni mar nuevo,la vida que has malogrado malograda queda en cualquier parte del mundo.Tengo veintiún años y hablo por boca de todos.


Lucía Etxebarria. Beatriz y los cuerpos celestes

4 comentarios:

  1. Tengo que leer algo de Lucía Etxebarria algún día. Ya me habían recomendado un par de libros suyos, pero después de leer este fragmento, he quedado convencida del todo.

    Y sí, yo también odio esas penas que te suben a la cabeza y te la embotan. Son odiosas...

    ¡Un saludo!

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  2. Me las apunto en mi lista de lecturas pendientes, les abriré un hueco :)

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  3. Palabras sabias...
    Tengo muchas ganas de seguir tu blog para seguir pasando por aqui, pero no encuentro la opcion.
    un besito!

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  4. Lo cierto es que siempre se puede empezar desde cero.

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